¿Cómo se comunican las aves con su canto?

Sophie Eldridge

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¿Cómo se comunican las aves con su canto y llamados?
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Las aves son expertas en el arte de la comunicación. Desde el amanecer, sus voces llenan el aire con mensajes precisos que otros individuos de su especie —y a veces de otras— entienden a la perfección. El canto, los llamados de alarma, los silbidos de contacto y las señales visuales forman un sistema de comunicación sorprendentemente sofisticado que ha fascinado a ornitólogos, biólogos y aficionados a la naturaleza durante siglos.

El órgano del sonido: la siringe

Para entender cómo se comunican las aves, es fundamental conocer primero el instrumento con el que producen sus sonidos. Las aves no disponen de laringe tal como la tenemos los mamíferos. En su lugar, cuentan con la siringe, un órgano vocal situado en la bifurcación de la tráquea, justo donde esta se divide en los dos bronquios principales.

Estructura y funcionamiento

La siringe está formada por membranas elásticas llamadas membranas timpánicas que vibran cuando el aire expulsado por los pulmones pasa a través de ellas. La tensión de estas membranas, controlada por músculos especializados, determina la frecuencia del sonido producido. Cuanto más desarrollada está la musculatura siríngea de una especie, mayor es la complejidad y variedad de sonidos que puede generar.

Los pájaros cantores u oscinos —el grupo más diverso, que incluye gorriones, ruiseñores y jilgueros— poseen hasta nueve pares de músculos siríngeos. Esto les permite modular el sonido con una precisión extraordinaria, encadenar sílabas a gran velocidad y producir melodías de notable complejidad. En contraste, aves como las palomas o los cucos tienen una musculatura siríngea mucho más sencilla, lo que se refleja en sus vocalizaciones repetitivas y de escasa variedad.

Ventaja de tener dos cámaras

Una de las particularidades más llamativas de la siringe es que sus dos mitades pueden funcionar de manera independiente. Ello significa que algunas aves son capaces de producir dos sonidos simultáneamente, uno con cada bronquio. Este fenómeno explica los acordes y duetos internos que se aprecian en el canto de ciertos tordos y mirlos, capaces de crear melodías que parecen obra de más de un individuo.

Canto versus llamado: una distinción fundamental

En ornitología se distingue claramente entre dos grandes categorías de vocalización: el canto y el llamado. Aunque en el lenguaje cotidiano ambos términos se usen indistintamente, tienen funciones y características muy diferentes.

El canto y sus funciones

El canto es una vocalización relativamente larga, compleja y, en la mayoría de las especies, producida principalmente por los machos durante la época reproductora. Sus funciones primordiales son dos:

  • Defensa del territorio: un macho que canta desde un punto elevado anuncia a otros machos de su especie que esa zona está ocupada. Cuanto más potente y elaborado sea el canto, mayor es la probabilidad de que el rival se retire sin necesidad de enfrentamiento físico.
  • Atracción de pareja: las hembras evalúan la calidad genética y física del macho a través de su canto. Un repertorio amplio, con notas limpias y bien ejecutadas, señala buena condición corporal y experiencia vital.

En algunas especies, como el curruca capirotada o el tordo común, los machos llegan a memorizar decenas o incluso centenares de frases distintas. Esta riqueza de repertorio actúa como indicador de la calidad del individuo ante posibles parejas.

Los llamados y su variedad

Los llamados son vocalizaciones más breves, simples y producidas por ambos sexos a lo largo de todo el año. Su utilidad es muy variada:

  • Llamados de contacto: permiten a las aves de una misma bandada mantenerse unidas mientras se desplazan o forrajean entre la vegetación. Son notas cortas, a menudo repetidas a intervalos regulares.
  • Llamados de alarma: alertan sobre la presencia de un depredador. Muchas especies emiten sonidos diferentes según el tipo de amenaza: un llamado agudo y largo para un depredador aéreo —como un halcón— que resulta difícil de localizar espacialmente, o un llamado más grave y repetido para un predador terrestre.
  • Llamados de agresión: indican hostilidad hacia un intruso en el territorio, especialmente fuera de la estación de cría cuando el canto propiamente dicho cesa.
  • Llamados de polluelos: los pichones en el nido emiten llamados de mendicidad que estimulan el comportamiento de alimentación de los progenitores. La intensidad de estos llamados transmite información sobre el grado de hambre del polluelo.

Aprendizaje vocal y dialectos

Una de las características más fascinantes de la comunicación aviar es que gran parte del canto no es innato, sino que debe aprenderse. Los pájaros cantores aprenden su canto durante una fase crítica del desarrollo temprano, escuchando e imitando a adultos de su especie.

El proceso de aprendizaje

El aprendizaje del canto sigue una secuencia progresiva. En una primera fase, el polluelo memoriza el modelo del canto adulto aunque aún no lo pueda reproducir. Posteriormente, en la fase de subsong o canto subsónico, el joven emite vocalizaciones suaves y variables, como si «ensayara» en voz baja. Finalmente, el canto cristaliza y se estabiliza en la forma definitiva que el individuo repetirá durante toda su vida adulta, o al menos durante cada temporada reproductora.

En algunas especies, como el diamante mandarín, el periodo de aprendizaje se cierra de manera definitiva en el primer año de vida. En otras, como el canario doméstico, los machos adultos son capaces de incorporar nuevas frases a su repertorio incluso en la madurez.

Dialectos geográficos

Dado que el canto se transmite culturalmente de generación en generación, con ligeras variaciones locales, es habitual que poblaciones vecinas de una misma especie desarrollen dialectos reconocibles. Las aves aprenden el canto de los machos del entorno en el que crecen, por lo que la variante local se perpetúa y puede divergir gradualmente de la de poblaciones alejadas. Estos dialectos tienen implicaciones evolutivas relevantes, ya que las hembras pueden preferir machos que canten en el dialecto local, favoreciendo así el aislamiento reproductivo parcial entre poblaciones.

Comunicación no vocal: señales visuales y táctiles

El sonido no es el único canal de comunicación de las aves. Las señales visuales juegan un papel igualmente esencial, especialmente en contextos de cortejo y demostración de estatus social.

Plumaje y coloración

Los colores llamativos del plumaje en muchas especies de machos son, en esencia, un mensaje continuo dirigido tanto a hembras como a rivales. Los carotenoides y otras moléculas que producen colores brillantes son costosos de obtener y solo los individuos bien alimentados y saludables pueden mantener plumajes especialmente vistosos. Una hembra que elige al macho de coloración más intensa está, en términos evolutivos, eligiendo los mejores genes para su descendencia.

Posturas y despliegues

Las aves complementan sus vocalizaciones con posturas específicas. El erizar las plumas del pecho puede indicar agresión; el encogerse denota sumisión. Los despliegues de cortejo, como los del pavo real o el faisán, combinan señales visuales, movimientos coordinados y, en ocasiones, sonidos producidos mecánicamente con las alas o la cola.

Producción mecánica de sonidos

Algunas aves producen señales sonoras sin utilizar la siringe. El pico del pájaro carpintero redobla sobre la madera con una función comunicativa clara: marcar territorio. Las codornices baten las alas para producir ruidos de cortejo, y ciertas becadas realizan zambullidas aéreas que hacen vibrar sus plumas caudales de manera audible.

Adaptación acústica al entorno

El hábitat en el que vive una especie moldea profundamente las características de sus vocalizaciones. Esta relación entre el medio físico y el diseño del sonido se conoce como hipótesis de la adaptación acústica.

Selva, bosque y campo abierto

En bosques densos, donde la vegetación absorbe y dispersa el sonido, las aves tienden a emitir cantos de frecuencia baja con notas largas y puras. Las frecuencias bajas penetran mejor entre la vegetación y sufren menos reverberación. En contraposición, las aves de espacios abiertos —como la alondra o el bisbita— suelen emitir trinos agudos y complejos que se propagan eficazmente en campo raso.

El efecto del ruido urbano

En entornos urbanos, el ruido de tráfico y maquinaria ocupa las frecuencias bajas del espectro sonoro. Diversas investigaciones han documentado que poblaciones de mirlos, pinzones y otros paseriformes que viven en ciudades han elevado la frecuencia media de su canto con respecto a sus congéneres rurales. Este ajuste, que puede producirse en un lapso relativamente corto de tiempo, ilustra la extraordinaria plasticidad vocal de estas especies.

Comunicación entre especies

La comunicación aviar no se limita a los intercambios dentro de la misma especie. Muchas aves «escuchan» y responden a las señales de otras especies, especialmente los llamados de alarma.

Señales de alarma interespecífica

Los llamados de alarma ante depredadores aéreos son notablemente similares en muchas especies de paseriformes. Esta convergencia no es casual: un llamado agudo y de inicio gradual resulta difícil de localizar para el depredador, sea cual sea la especie que lo emite. Por ello, cuando un carbonero emite su llamado de alarma, otras aves como el pinzón o el trepador también se detienen y buscan refugio, aunque sean de especies distintas.

Aprendizaje social e imitación

Algunas aves como el mirlo o ciertos estorninos incorporan a su repertorio fragmentos del canto de otras especies. Este mimetismo vocal puede tener función de engaño —haciendo creer a rivales que hay más individuos en el territorio— o simplemente ser un subproducto de la alta capacidad imitativa de estas especies.

Preguntas frecuentes

¿Por qué cantan más las aves al amanecer?

El coro del amanecer es el momento de mayor actividad vocal del día porque las condiciones acústicas son óptimas: el aire frío y húmedo propaga el sonido con mayor eficiencia, hay menos ruido de fondo y la visibilidad es aún escasa, lo que hace que el sonido sea el canal más eficaz para establecer el territorio antes de que comience la actividad diurna general.

¿Todas las aves aprenden a cantar o el canto es innato?

Depende del grupo. Los pájaros cantores u oscinos —que representan la mayoría de las especies de aves— aprenden su canto escuchando a adultos de su especie durante una fase crítica del desarrollo. Otras aves, como las palomas o muchas rapaces, producen vocalizaciones en gran medida determinadas genéticamente que no requieren aprendizaje.

¿Pueden las aves comunicarse con otras especies?

Sí, especialmente a través de llamados de alarma que resultan comprensibles para varias especies. Además, aves como el indicador africano o el cuco han desarrollado señales específicas para influir en el comportamiento de otras especies, y ciertas aves del bosque forman bandadas mixtas que aprovechan los llamados de alarma compartidos.

¿Las aves hembras también cantan?

Aunque en muchas especies europeas el canto está asociado principalmente a los machos, en realidad el canto femenino es mucho más común de lo que se pensaba hasta hace poco. En numerosas especies tropicales, ambos sexos cantan activamente, y en algunas producen duetos coordinados. Incluso en Europa, especies como el petirojo presentan hembras que cantan fuera de la época reproductora para defender territorios de invernada.

¿Cómo distinguen las aves el canto de su propia especie del de otras?

Las aves poseen una capacidad innata para reconocer ciertas características acústicas básicas del canto de su especie, como el rango de frecuencias o la estructura rítmica general. Esta plantilla innata se refina con el aprendizaje temprano. Además, el contexto —la época del año, el hábitat, la distancia— también ayuda a los individuos a interpretar correctamente las señales recibidas.

¿El cambio climático afecta a la comunicación de las aves?

Sí, de varias maneras. La alteración de las estaciones está modificando el momento del año en que las aves comienzan a cantar, lo que puede provocar desajustes con el ciclo de insectos o con la disponibilidad de alimento. Asimismo, el aumento de temperaturas puede afectar la propagación acústica en ciertos hábitats, y los cambios en la distribución de especies generan nuevas interacciones comunicativas entre poblaciones que antes no se solapaban.

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